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Alas blancas

Le temes a mis alas blancas las mismas que me llevan lejos. Lejos de tus lagrimas y de tus horas de renegado. Mi lapida esta escrita en tinta sangre Sangre de fronteras, lo sé. Aún odias el agua salada. Sigues diciendo que me quieres. Nunca te arriesgarías por dinero para traer comida a los niños, quizás un futuro que no es el tuyo. Aún olvidas que me han hecho. Dices que me quieres, reafirmas tus ideas, te vas, sin volver atrás. El problema siempre suma cero. ¿Apología del dolor? quizás ¿Cancer en mis pulmones? Seguro Cuando te levantas ¿Qué encuentras detrás de la puerta? Cuando vas a dormir ¿No te atormentan las pesadillas? ¿Acaso ya no te escondes debajo de tus poderosas cobijas? Me adviertes del peligro aun cuando mis manos piden tocar, llorar, sufrir... Pero me quieres vivo para quererme. Piadosas son las manos que indican el camino sano, dichosos nosotros los queridos que hemos sido invitados a ser sombras. Me quieres eterno y lamento tanto haber...

La historia del niño azul

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Con los nervios destrozados se disponía nuestro amigo a despedir el año con alguno de sus círculos de amigxs, algunos fieles de largo tiempo, otros recientes formados por el éxtasis de las fechas. Momentos peculiares reúnen a las personas en la época del recuerdo y el adiós. Cuando pases esta noche con alguien recuerda que hablas con una historia, con una mente que trasciende la carne que se mueve al ritmo de la música. Algo nos trajo aquí o allí, algo siempre nos dice "ve ahí". Ese era el caso del niño azul, niño de Luna naciente, con el corazón en la mano y una lágrima en el rostro. Esperaba lánguidamente el pasar de las horas, quizás alguna lo transporte a una tierra lejana ya pasada por el tiempo y el mar; allí donde solía gritar a los cuatros vientos y con los cuatro elementos: ¡comeré tu cerebro! No importaba cuanto bailara o cuanto disfrutará de los distintos licores reunidos para la ocasión. Ni siquiera importaba las densas sustancias que hacían eco en su interi...

"Así nacemos, así morimos"

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Creamos hospitales, y sin embargo, que tristes lugares resultaron. La gloria solo sea al médico. Creamos cárceles, lúgubres zonas de las que deseamos escapar justo cuando hemos ingresado. La gloria es para el carcelero. Cómo olvidar nuestras santas iglesias, creadoras de panteones: el último lugar de nuestros largos viajes, la única anécdota foránea que no contaremos a nadie. La gloria sea al Sacerdote. Creamos bares, algunos felices, otros llamados chinchorros: lugares decadentes y malditos. Una vez allí dentro y jamás querrás salir. Creamos fronteras, líneas imaginarias resguardadas por ejércitos, una vez superados sus límites jamás podrás volver. Sin una orden de un juez. Gloriosa sea la ley. Por cierto, creamos juicios, supuestos lugares donde seres moralmente superiores determinan la inocencia y, más a menudo, el grado de culpabilidad de quienes quedarán a las órdenes del carcelero, contando con alguna afortunada y santa visita antes de terminar, una única vez más, en el...

Entre papeles, una nota suicida

Nunca destaque en tu agenda. Pero ahí estaba, en las notas del suicida. Nunca fui tan importante, y quizás sea el ego quien habla, pero extraño ese tiempo que nunca existió. Deambule cerca de vos, observando, esperando que detuvieras la mirada en mí, pero cuando al fin me mirabas yo te esquivaba. Miedo y asco resumen mi experiencia de vida. Nunca lo suficientemente cerca pero nunca tan lejano como para vivir en paz con mi soledad. No. Levantabas de cuando en cuando el velo de mi mirada perdida y me olvidabas al segundo siguiente, pero yo seguía ahí, escuchándote y esperándote. Eras feliz lo reconozco, al menos esa fue la cara que me mostraba cada tarde de sol o lluvia. Como interrumpir ese trance, esa mística tan sutil que se escondía en sus labios. Soñé con su cuello, alguna vez hasta pensé estar devorándolo, pero solo era un deseo de un tiempo perdido. La estupidez cantaba a dúo con la ansiedad, me hubiese gustado que escucharas esa tonada, tan chillante y armónica, un choque...

Sobre Compañerxs y sus genitales: una mezcla de mentira y arrogancia o gracias por la culpa y el fácil matar de tu negro opaco (Seudopulpura)

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¿Y Quién es Feliz? La bendita ignorancia se extiende como la tela al viento de mi pasado. Sabiduría innata en busca de felicidad, ignora, ríe. A veces deseo ser aquel villano. A fin de cuentas, ¿Cuál es el propósito de los villanos en nuestros relatos? ¡Aturdir a la sociedad con su propia ineptitud! Me es inevitable. Extiendo brazos, recibo alegres bofetadas. Se borran los sueños, la barbarie, continuará... Recordar mi futuro, como el remedio de la indecisión, optar por seguir... Vacío. "¿Cómo pudo haber sido?" Una pregunta en suma absolutamente absurda. Cuanto me enamora lo absurdo. Mi mente ha sido blanqueada.  La ceguera es todo el recorrido entre mi rebeldía y la desolación moderna. La respuesta a la Verdad no es inalcanzable, sino tan sólo insoportable. Eso nos Pasa. Rogamos a nuestros cuerpos movimiento y apostamos todo por amor. La pregunta sigue siendo la misma: "¡Y eso qué es?". Ignorancia, ineptitud, desolaci...

Rayad paredes!

Hacen rayar paredes pidiendo votos, suplicantes, cada día nuestro concreto se vuelve propaganda. ¿A quién se le ha ocurrido que las paredes son rayadas para ganar? No, las paredes son rayadas porque necesitan gritar y los que gritan no son lxs ganadorxs. Las paredes gritan porque no hay medios que hagan del triunfo el tesoro de las minerías. Nunca el pequeño, nuestro niño de la rosa, ha dejado de gritar, Por eso las paredes no han dejado de escurrir . Entre tinta lxs muertxs perviven en sueños miserables, justo al lado del camino donde la diosa les ha indicado descansar. Son los brazos del destino.

La dieta pop: desesperación, Prozac y vacios.

Estorba la sombra de la pared La pared de los vicios abandonados De sueños inconcretos Vacíos estómagos de inmigrantes. A Dieta del Pop Coca, mierda y desesperación. Calles llenas de humo y sangre. Tuvimos tiempo de deshacer Tiempo que perder Siempre recuperable Simple perdición. Aún sufren los niños Abandonados en brazos de madres Aún violan a las niñas Aniquiladas por sedición. Dime qué nos queda La esquina de los porqué Dime que te aterroriza Dime que te pierde. Dime algo antes de perder.