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Lágrimas

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Mis lágrimas fueron negadas siendo apenas un niño en brazos. Mi cabeza colgante cayendo en su débil eje central miro el eclipse total. El día se había convertido en noche. Todo había terminado. Las eternidades sobrevinieron a pesar del tiempo. La oscuridad absorbía al sol secando cada gota de agua que de mi rostro desearía suicidarse. Lanzarse al vacío: un deseo negado a mis lágrimas. Mi cuerpo es una ciudad sin diluvios. Soy la muerte de toda esperanza. Desde aquel momento, en el reflejo del cristal que simulan mis ojos encontrarás un ser extraño, lejano, viviendo en un palacio de arena elevándose en el ritual de las risas. Sus lágrimas han sido secadas. Se ha dado por vencida la tristeza. Sufrir es una forma de darle importancia a la vida. Ya no existe el sufrimiento. Ya todo ha dejado de importar.

Re-post: - Ana Elena Pena

“Somos esclavos. De una llamada, una nota, una palabra, una disculpa, una frase, un sí, un no. Y lo queremos ahora, en este momento, no mañana, no más tarde (por favor). Te lo suplico. Que venga. Que llame. Que no sea... ¡Que no pase! ¿Está todo bien? ¿Me quieres? ¿Me lo darán? No es lo que pensaba, ¿verdad? ¿Estamos a salvo? ¿Ya apareció? Sí. No. Sí. No. Nos devoran la impaciencia y la incertidumbre a todas horas. Los amores, los hijos, los seres queridos, la salud, el trabajo y ese miedo punzante a perderlos y que salte todo por los aires. Hagamos más liviana la agonía de la espera con pequeños gestos que delaten que estamos ahí. Que sí. Que vamos a hacer un esfuerzo para poner un poco de calma en los ojos temblorosos y aterrados del otro.”  - Ana Elena Pena

A oscuritas en la cama

Me gusta sentarme a oscuritas en mi cama, brindando por ese caminar ansioso que llamo vida, neurótico por el éxtasis, las hierbas y el alcohol. Solo para discutir conmigo, una vez más, porque amo discutir, aún con sonrientes que no saben que solo juego a los acertijos, como yo mismo. Tal vez, decía, solo sea el resultado de la insoportable realidad de no poder escapar de mi... Como sea, finiquito del oscuro vino y la soledad. Al menos hoy arden mis cristales imitando a esa caprichosa luna y le grito: ¡Dignate a bajar! Es aburrido hacer acertijos sin nadie a quien molestar.

Walk on the Down Street

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Bajo la aburrida luna sangrante un viejo sax alargado en la noche.  Las estrellas caen del suelo.  El cielo llora, nocturno y moribundo.  Las cinturas se han alejado.  La melancolía del viejo que lo ha perdió todo. Aún bajan las estrellas. Somos mar, somos brizas, hojas de un peligroso vendaval.  Lloran las calles, se levantan las estrellas.  Se han cansado de llorar.  Vos cansada de los bosques sin salida.  Te has marchado ya.  Caen los papeles, impotentes al viento.  Las botellas vacías de los viejos amigos  marcan el compás de este funeral.  El viejo jazz, agotado de sonar.  El cielo y las calles lloran al esperar.  ¿Qué sigue de nuestro verano?  El frío invierno acurrucado en árboles deshojados.  Deteniéndose, el viejo sax se deja acariciar por lágrimas, por brizas.  Vayas donde vayas, escucha el viejo jazz. El viejo sax de la melancolía.  ...

Alas blancas

Le temes a mis alas blancas las mismas que me llevan lejos. Lejos de tus lagrimas y de tus horas de renegado. Mi lapida esta escrita en tinta sangre Sangre de fronteras, lo sé. Aún odias el agua salada. Sigues diciendo que me quieres. Nunca te arriesgarías por dinero para traer comida a los niños, quizás un futuro que no es el tuyo. Aún olvidas que me han hecho. Dices que me quieres, reafirmas tus ideas, te vas, sin volver atrás. El problema siempre suma cero. ¿Apología del dolor? quizás ¿Cancer en mis pulmones? Seguro Cuando te levantas ¿Qué encuentras detrás de la puerta? Cuando vas a dormir ¿No te atormentan las pesadillas? ¿Acaso ya no te escondes debajo de tus poderosas cobijas? Me adviertes del peligro aun cuando mis manos piden tocar, llorar, sufrir... Pero me quieres vivo para quererme. Piadosas son las manos que indican el camino sano, dichosos nosotros los queridos que hemos sido invitados a ser sombras. Me quieres eterno y lamento tanto haber...

La historia del niño azul

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Con los nervios destrozados se disponía nuestro amigo a despedir el año con alguno de sus círculos de amigxs, algunos fieles de largo tiempo, otros recientes formados por el éxtasis de las fechas. Momentos peculiares reúnen a las personas en la época del recuerdo y el adiós. Cuando pases esta noche con alguien recuerda que hablas con una historia, con una mente que trasciende la carne que se mueve al ritmo de la música. Algo nos trajo aquí o allí, algo siempre nos dice "ve ahí". Ese era el caso del niño azul, niño de Luna naciente, con el corazón en la mano y una lágrima en el rostro. Esperaba lánguidamente el pasar de las horas, quizás alguna lo transporte a una tierra lejana ya pasada por el tiempo y el mar; allí donde solía gritar a los cuatros vientos y con los cuatro elementos: ¡comeré tu cerebro! No importaba cuanto bailara o cuanto disfrutará de los distintos licores reunidos para la ocasión. Ni siquiera importaba las densas sustancias que hacían eco en su interi...

"Así nacemos, así morimos"

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Creamos hospitales, y sin embargo, que tristes lugares resultaron. La gloria solo sea al médico. Creamos cárceles, lúgubres zonas de las que deseamos escapar justo cuando hemos ingresado. La gloria es para el carcelero. Cómo olvidar nuestras santas iglesias, creadoras de panteones: el último lugar de nuestros largos viajes, la única anécdota foránea que no contaremos a nadie. La gloria sea al Sacerdote. Creamos bares, algunos felices, otros llamados chinchorros: lugares decadentes y malditos. Una vez allí dentro y jamás querrás salir. Creamos fronteras, líneas imaginarias resguardadas por ejércitos, una vez superados sus límites jamás podrás volver. Sin una orden de un juez. Gloriosa sea la ley. Por cierto, creamos juicios, supuestos lugares donde seres moralmente superiores determinan la inocencia y, más a menudo, el grado de culpabilidad de quienes quedarán a las órdenes del carcelero, contando con alguna afortunada y santa visita antes de terminar, una única vez más, en el...